This website is part of the USC Annenberg Digital Archives. Read More

 

Watt Way: Online Magazine

Head Start le enseñó inglés. Ahora la graduada sostiene que la educación a una edad temprana es más importante en una época de exámenes.

 

Por Carla Guerrero


POMONA, Calif. --En 1988, cuando yo tenía cuatro años, entré al programa Head Start en la escuela elemental Arroyo en Pomona. No sabía nada de inglés a esa edad, mis padres habían emigrado de México a este país a finales de los años 70 y principio de los 80s, y se hablaba solo español en nuestro hogar. En la clase, yo confundía las palabras en inglés como “front” y “back”, o sea en frente y atrás. No reconocía el número 8 en inglés y sufrí las burlas de mis compañeros que solo hablaban inglés y se burlaban de mi falta de inglés. Si sabía los números en español, mi mamá me los había enseñado antes de entrar a Head Start, pero el inglés era algo nuevo y apenas lo estaba descubriendo.


   
9th Street School
   
Carla Guerrero’s clase de periodismo en USC Annenberg

Ya van a ser 20 años desde que estuve en Head Start. Cuando entré a kindergarten, sabía más inglés, aunque todavía no me podía comunicar bien. Entré a las escuelas públicas de este país a finales de la década de 1980, al mismo tiempo que mis padres se hacían residentes legales de este país bajo IRCA, el Immigration Reform and Control Act, de 1986. Ahora, estoy terminando mi último año de mi maestría en periodismo en la Universidad del Sur de California. A este nivel de mi educación, me estoy dando cuenta de la importancia que tuvo un programa como Head Start en mi vida académica.

 

Un programa federal, Head Start ha sido diseñado para educar, socializar y preparar a los niños preescolares de bajos recursos para el kindergarten y el resto de sus vidas académicas. Puede que sea uno de los programas educativos más importantes en este país. Siendo así, sirve como una herramienta invaluable para los niños de padres inmigrantes, ya que Head Start trata de poner a los niños preescolares de bajos recursos a un nivel competitivo con las escuelas privadas. Ya existen suficientes retos en el sistema educativo de este país. Para los niños y niñas como yo, Head Start facilita la transición de un hogar hispanohablante a un sistema educativo que solo entiende inglés. Más que nada, Head Start sirve de base para tener éxito en la escuela.


Mientras que padres de altos recursos económicos siguen gastando miles de dólares cada año en programas preescolares privados para sus hijos, Head Start continua teniendo un papel crítico en comunidades de bajos recursos y clase obrera, no importa la raza.

 

Head Start es ahora más importante porque la educación pública en los Estados Unidos se ha visto transformada en los últimos años a un sistema estandarizado y riguroso donde, dicen los críticos, no cabe lugar para la creatividad en el salón. Con la introducción de la ley federal No Child Left Behind, las escuelas tienen que poner más atención a los exámenes estatales y federales para mantener un nivel académico que satisfaga los estándares de esta ley.

 

Cada vez más, las aptitudes de los niños se ponen a prueba en exámenes estatales y federales a más temprana edad que antes—incluyendo a la edad de kindergarten. Sin embargo, no todos los padres que califican para inscribir a sus hijos a Head Start lo hacen, y aunque el programa trata de llegar a todos los niños que califiquen, no es posible. El gobierno nunca ha invertido completamente al cien por ciento en el programa Head Start—aunque existen estudios importantes que señalan el impacto positivo que ha tenido este programa en los niños de familias de bajos recursos. Es por eso, que no todos los niños de bajos recursos o hijos de inmigrantes tienen acceso a la educación preescolar de buena calidad. Al entrar al kindergarten, la diferencia en cuanto a su preparación es significante cuando es comparado con la de un niño de Head Start o de un programa privado.

 

Para la mayoría de los padres de niños chicos, una educación de calidad es una de sus prioridades más importantes. Sin embargo, como no es mandatario que los niños preescolares vayan a la escuela antes de kindergarten, los programa privados a veces son caros o existen otros impedimentos para que las familias de bajos recursos manden a sus niños a un programa preescolar. Head Start es el programa federal educativo más viejo de este país y trabaja para no solo preparar a los niños de bajos recursos para el kindergarten, sino que también ha sido creado para ayudar a la familia entera con el proceso de educación para combatir la pobreza en comunidades pobres.

 

Mi mamá supo de Head Start de las otras mamás que vivían en nuestro vecindario. Le dijeron que tenía que inscribirse antes de tal fecha porque solo existían cierto número de espacios. Para aquellos que no tenían sus vacunas y todo en regla, los ponían en una lista de espera. Mi mamá dice que nos llevo a Head Start porque quería más que nada que aprendiéramos inglés, conocer más niños de nuestra edad y para familiarizarnos con lo que es una clase para que estuviéramos preparadas para el kindergarten. Solo saber formarnos en fila para entrar a clase, dice mi mamá, era algo importante.

 

Ambas de mis hermanas menores también fueron a Head Start. Isaura entró cuatro años después a Head Start. Ella no hablaba nada en la clase y no les respondía a las maestras u otros niños. Su maestra, dice mi mamá, pensaba que tendría algún problema del habla y a Isaura le empezaron a dar clases de terapia. Esta terapia fue gratis, sin costo a mi familia y le siguieron dando clases hasta el kindergarten. Cuando se graduó de su terapia, su terapeuta le dijo a mi mamá que tenía una niña inteligentísima y que la cuidara muy bien.

 

Isaura logró graduarse de la preparatoria con la más alta puntuación y ahora es estudiante de la universidad de Stanford donde sigue participando en las discusiones de clase sin ningún temor o falta de lenguaje. Mi hermana más chica, Beatriz, entró a Head Start un año después que Isaura. Ella, dice mi mamá, lloraba mucho al principio y no se quería quedar solita con los demás niños. Mi mamá dice que se quedaba preocupada al oírla llorar pero no se quería quedar mucho en el salón para que Beatriz aprendiera a independizarse. Ahora, Beatriz ha empezado su primer año en la Universidad de California en Davis, cientos de millas lejos de casa. Valora su independencia, sus clases y su vida social—un privilegio que solo se encuentra en las universidades.

 

Head Start ha servido a más de 24 millones de niños desde 1965, el año cuando se creó como parte de las reformas sociales del Presidente Lyndon B. Johnson. Hoy en día, Head Start tiene casi un millón de niños de edad preescolar en todo el país. En Pomona, Head Start trabaja al lado de otros programas similares como Early Head Start que ayuda a niños menos de cuatro años; el programa preescolar universal de Los Angeles (LAUP); y con Child Development Resource and Referral Services. Juntos, estos programas están disponibles a las familias de Pomona y comunidades cercanas como ciudades en los condados de San Bernardino y Los Angeles.

 

Head Start es más que un servicio académico ya que también ayuda con servicios sociales. Head Start promueve que los padres se involucren más en la educación de sus hijos. También, Head Start provee servicios sociales gratis a las familias, dice Christina Z. Acosta, asistente del programa de la oficina del Desarrollo de los Niños para el distrito escolar de Pomona. Enseñar a los padres a abogar por sus niños es una de las cosas con lo que Head Start ayuda, dice Acosta. Busca recursos para ayudar a los padres sobrellevar cualquier tipo de problema que su hijo preescolar padezca, incluyendo terapia y chequeos dentales y físicos gratis. Todos los niños de Head Start están vacunados antes de entrar a kindergarten.

 

Para Acosta, programas de educación preescolar como Head Start proveen a los niños con una fundación importante que necesitarán para tener éxito en la escuela más adelante. El currículo académico de Head Start en Pomona ha estado cambiando y ahora es más riguroso en cuanto al aprendizaje formal, dice Acosta, pero los niños siguen recibiendo la mejor educación preescolar posible para el kindergarten. Al acabar el año, los niños han aprendido como socializar con los demás y están cómodos en un ambiente de clase y saben trabajar en grupo, dice Acosta. Los cambios del currículo, dice Acosta, fueron aprobados por los padres.

 

Head Start en el distrito escolar de Pomona se ha alejado del modelo de enseñanza conocido como High /Scope que se enfoca en aprendizaje activo. El modelo High/Scope fue desarrollado en 1962 cuando el ahora famoso proyecto de High/Scope Perry Preschool, un experimento social que se ha llevado a cabo en los últimos 40 años. Este proyecto se basó en el desarrollo académico, social y emocional de 123 estudiantes Afro-Americanos de bajos recursos en Ypsilanti, Michigan. De esos 123 estudiantes, 58 fueron seleccionados para entrar a un programa preescolar de alta calidad que se enfocaba en el aprendizaje activo, la enseñanza abierta y los demás no obtuvieron educación preescolar. Este estudio ha demostrado un sin fin de resultados positivos para los estudiantes que fueron seleccionados para el programa preescolar, incluyendo un nivel alto académico, estabilidad familiar, al igual que bajos porcentajes de historiales criminales y embarazos entre adolescentes. Hasta hace poco, Head Start de Pomona todavía operaba bajo el modelo High/Scope, pero como en las escuelas públicas se ha dado un enfoque total en exámenes estatales y federales, los estudiantes ahora están bajo más presión para sacar buenos resultados. A resultado, la enseñanza de Head Start ha tenido que cambiar para parecerse más a una clase tradicional que se enfoca más en el rigor académico. El punto, dice la maestra de educación especial Jessica Maiorca-Nunez, es saber cómo combinar los elementos de ambos modelos en la clase.

 

Ahora que estoy por terminar mi maestría en periodismo, me pregunto cómo hubiera sido mi vida sin Head Start. ¿Estuviera yo dónde estoy ahora? Pude entrar a kindergarten con un conocimiento y una preparación que me ayudó a prosperar en la escuela. Continué mi educación tomando clases bilingües hasta que llegué al cuarto grado cuando me cambiaron a una clase totalmente en inglés. Mis padres nos criaron a mis hermanas y a mí con una filosofía que dice que la educación te puede cambiar la vida. Siendo hija de inmigrantes Mexicanos, me siento muy afortunada y privilegiada de estar donde me encuentro ahora. Head Start nos dio a mis hermanas y a mí la base que se necesita para llevarnos al éxito académico.

 

Back

 

 

©2008 University of Southern California
Annenberg School for Communication
3502 Watt Way
Los Angeles, CA 90089-0281
All Rights Reserved.